Prestigio y referencia

Los últimos días de María Antonieta

11/03/2024 William Rivera Martell
en el cadalso
en el cadalso

Los últimos días de María Antonieta antes de morir en la guillotina ante más de 10.000 personas que esperaban para presenciar su ejecución en la Plaza de la Revolución, fueron un auténtico infierno muy alejado de cómo había sido su vida como reina de Francia. Hoy os mostramos como fueron esos últimos momentos antes de ser decapitada a través de este extracto de su biografía en el libro 'Reinas Malditas'.

«El 16 de octubre de 1793 era el día elegido para su ejecución pública. Cuando, hacia las once de la mañana, entró en su celda Sanson, su verdugo, la encontró de rodillas al pie de la cama, desgranando las cuentas de un rosario invisible. Sin perder tiempo, le arrancó la cofia y le cortó bruscamente con unas grandes tijeras sus largos cabellos. La soberana fue trasladada al patíbulo en una mugrienta carreta de heno tirada por un caballo, con las manos atadas a la espalda como una criminal.

Lucía un cielo otoñal espléndido en París y la reina disfrutó unos segundos de la luz del sol que cegaba sus enrojecidos ojos acostumbrados a la oscuridad. Aún tuvo que sufrir un último calvario al tener que desfilar en medio de una muchedumbre enfurecida que le gritaba y la insultaba sin piedad. Pero a esas alturas María Antonieta era una sombra de sí misma. No oía ni veía nada, y se enfrentaba a la muerte con igual valor que su esposo Luis XVI. Al llegar a la gran plaza de la Revolución, la actual Plaza de la Concordia, miles de personas estallaron en aplausos y gritos. Ella, sin abandonar su porte y su dignidad, subió sola con paso firme las empinadas escaleras hacia el cadalso. Ya en el estrado y debido a las prisas tropezó sin querer con un verdugo. A él le dirigió sus últimas palabras: "Os pido que excuséis, señor. No lo he hecho a propósito".»

María Antonieta

 

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