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La Toparquía del Poder

El nuevo ordenamiento social debía partir de las costumbres, de su cultura, y no a la inversa. Que la gente sea siempre  protagonista y menos espectadora. Que asuma la participación social en el poder; que se atreva, que no tenga miedo para que mueva y conmueva.

Opinión 02/06/2023 Nelson Rojas Gutiérrez

PENSAR, DECIR Y HACER

TOPARQUIA DEL PODER

Nelson Rojas [email protected]

“El poder no solo está en el centro, en los palacios; en los discursos.  Está también en el lugar”.


El poder del lugar comienza queriendo el lugar; amando el terruño, donde se nace y se vive. Es querer con amor la tierra que nos vio nacer; o la tierra en la cual crecimos y nos desarrollamos. El territorio y la transformación de los sujetos. El liderazgo se forma, se moldea y se proyecta al compatibilizare la toparquía con la topofilia; que se basa en el amor por el lugar; querer el territorio inculcando valores y principios; amor por su gente, formando comunidad adentro.

 Sobre el particular, Simón Rodríguez fue prolífico, un estadista  en las maneras en que llegaron a ser los últimos hombres de la ilustración, aunque el mismo maestro estuvo lejos muchos pasos adelante del paradigma modernizante de su tiempo, el cual cuestionó con vehemencia por su medula eurocéntrica. Es el despertar de un amor casi poético, plasmado en la praxis de la cotidianidad de la gente y su relación con el ambiente físico de su territorio.

 Será cierto lo que dijera en una oportunidad Hernando Téllez, que para descubrir  una diminuta veta de oro, un pequeño diamante, el poeta deberá recorrer antes de descubrir tal tesoro, kilómetros y más kilómetros de versos. Será que encontraron la veta y por eso son inmortales Goethe, Rubén Darío, Neruda, Víctor Hugo, Nervo, Benedetti, Borges, Vallejo, Wilde, Shakespeare, Milton, Mutis, Atahualpa, Andrés Eloy Blanco, Gabriela Mistral y el propio Rodríguez? 

Esta lista es una parte de los grandes soñadores y poetas, cuyo don los llevó a ganar la inmortalidad, que no niega el mundo ni la historia a los mejores. Son únicos porque lograron expresar, en su idioma natal los matices más bellos del pensamiento y la emoción en el cultivo del espíritu. Esta topofilia,  ese amor invadido por la angustia del conocimiento, esa toparquía unida a la topofilia fue la clave que inculcó nuestro Samuel Robinson a Bolívar. Robinson entendía en el modelo republicano y su denominación  territorial,  una totalidad, una sumatoria de pequeños territorios. 

La reversión de las formas tradicionales centro-periferia. Desde su enfoque,  el poder local era la base y punto de partida a una estructura de poder nacional y no al revés. (La organización social del poder en la comuna).  El a veces llamado “Sócrates de Caracas” encontraba en el territorio desgarrado por la guerra, un espacio cautivo idóneo para la conformación de un modelo de república; sin embargo, los hombres y mujeres que habitaban estas tierras eran el resultado subjetivo de la herencia colonial. La noción del maestro de Simón Bolívar, de una República fundada sobre los escombros de la tierra diezmada, era que ésta no surgiría de un Decreto, sino de una construcción de la gente, con la gente y por la gente; y que para ello tendrían que construirse nuevas relaciones en el territorio. 

La filosofía de Rodríguez es el proyecto de la creación de un pueblo libre constituido en comunas. Era la estrategia geopolítica dibujada por la retícula y el rizoma. El plan maestro de cultivar el territorio con sus propios habitantes, la colonización endógena del territorio con sus comunas que implica la integración de una topografía política donde los poderes periféricos no son anulados por la lejanía del centro sino qu lo alimentan inmediatamente con sus fuerzas.

 Por lo tanto la gestión de la toparquía del poder implicaba para Samuel Robinson ganar las voluntades de los sujetos para ocupar sus espacios acorde a nuevas relaciones de poder. Construir nuevas bases sociales, políticas, culturales, materiales, ambientales y existenciales. Simón Rodríguez es una referente en la educación venezolana precisamente por definir la educación como un proceso de transformación y liberación de los sujetos. Se trata de una educación social emancipadora.

El nuevo ordenamiento social debía partir de las costumbres, de su cultura, y no a la inversa. Que la gente sea siempre  protagonista y menos espectadora. Que asuma la participación social en el poder; que se atreva, que no tenga miedo para que mueva y conmueva. El poder del ahora debe ser el poder del lugar. De la organización integral con idealogización y no ideologización  partidocrata. La clave mágica es la organización del pueblo para aplicar el poder en el lugar e ir más allá al encuentro de nuevos paradigmas.    Ojo avizor. 


nelson rojas

Nelson Rojas: Dirije la columna PENSAR, DECIR Y HACER. Profesor, critico y columnista de la prensa escrita y digital.
[email protected] 

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