¿Por qué los libros escolares esconden el pasado esclavista de España en América?

CULTURA 16/10/2023 Juan Antonio Inarejos Muñoz
esclavos
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Hay relatos míticos que se constituyen en parte esencial de las narrativas maestras y del imaginario nacional. Y existen investigaciones históricas que tienen mucha dificultad para encontrar su lugar en la educación, y en la memoria pública. Este es el caso del papel de España en la economía esclavista desde 1500 hasta 1886, que todavía lucha por derribar el muro entre la producción historiográfica y la historia escolar.

La trata de esclavos africanos en los dominios españoles de América comenzó en fecha muy temprana. A lo largo de la Edad Moderna, la corona concedía licencias o “asientos” a compañías comerciales. La Casa de Contratación registró gran parte de los navíos que cargaban africanos esclavizados hacia América, y la documentación todavía se conserva en el Archivo General de Indias. Pero fue con la promulgación en 1789 de la “Real Cédula de Libertad para el Comercio de Negros” por Carlos IV cuando vivió su momento de mayor eclosión.

El auge del siglo XIX


Más del 40 % de los africanos llevados a las posesiones españolas de América llegaron en el siglo XIX. Los datos recogidos en SlaveVoyage, base de datos con recursos didácticos e información sobre estos viajes forzados, muestra que los españoles no solo expidieron licencias a compañías comerciales de otros países. Más de un millón de africanos esclavizados fueron trasladados por barcos con bandera española entre 1500 y 1866.

En Cuba y Puerto Rico se abrió paso a comienzo del XIX una potente economía de plantación centrada en la producción de azúcar. Se conjugó el trabajo intensivo y la reposición constante de la mano de obra esclava desde la lógica de un incipiente capitalismo industrial. Fue el trampolín para amasar fortunas, a pesar de las capas de desmemoria con las que se intentó cubrir y silenciar.

Las dificultades de los abolicionistas


El movimiento abolicionista durante el Sexenio Democrático (1868-1874) se encontró con la resistencia de negreros y propietarios de esclavos. Durante el siglo XIX, como afirma José Antonio Piqueras, hicieron caer tronos y elevaron reyes, compraron voluntades de poderosos y de humildes. Torcieron la voluntad del Parlamento y del Gobierno, despidieron capitanes generales y burlaron las leyes cuantas veces quisieron. Financiando la vuelta de la monarquía de Alfonso XII, prolongaron la esclavitud hasta 1886. Posteriormente gestionaron el olvido y los silencios.

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