Prestigio y referencia

El hombre que derribó el Muro de Berlín ¡con su cabeza!

ÁNALISIS Y OPINIÓN 19/02/2024 Daniel Eskibel

Daniel Eskibel

Aquel 9 de noviembre de 1989 Gunter estaba en una tarea que te será fácil comprender si estás en el mundo político: una rueda de prensa con periodistas extranjeros.

Gunter Schabowski tenía 60 años y era miembro del máximo órgano ejecutivo del Partido Socialista Unificado de Alemania, el partido comunista que por entonces gobernaba la hoy inexistente República Democrática Alemana. Periodista y dirigente político de trayectoria, el portavoz del gobierno tenía capacidad y experiencia manejando eventos de esa clase. Y la rueda de prensa transcurría normalmente.

Todo iba bien hasta que llegó su momento fatídico a la hora 18.53.
Exactamente a esa hora un periodista preguntó acerca de una normativa gubernamental en relación a los viajes al exterior y sus requisitos.
Entonces Gunter recordó y comenzó a revisar un documento que la dirección del partido le había entregado poco antes de la rueda de prensa con la instrucción de "mencionarlo".

¿Por qué solo "mencionar" la existencia del documento?
Porque era un borrador.
Un borrador cuya aprobación por parte del gobierno aún no había finalizado. Un documento, por lo tanto, que todavía era un borrador de trabajo.
Pero a pesar de eso el gobierno quería que se supiera que estaba trabajando en el tema y muy cerca ya de tomar decisiones.

¿Hacia dónde apuntaba el borrador?
Hacia una regulación ordenada de los viajes que obligara a los interesados a tramitar un pasaporte y además un visado. Esos trámites insumirían varias semanas y el proceso de apertura sería gradual, lento y controlado.
Insisto que, además, no estaba aprobado todavía.

Pero el atribulado Gunter tenía otro problema. No-había-leído-el-documento. No lo había leído.
Fue entonces que hizo lo peor que podía hacer: improvisar para salir del paso lo más rápidamente posible.

Y puesto a improvisar, pues improvisó. Y dijo unas pocas cosas con bastante nerviosismo. Dijo que se había decidido que cualquier ciudadano de la República Democrática Alemana (la comunista) podía abandonar el país por cualquiera de los puntos fronterizos. Ninguna referencia a pasaportes, visados ni trámites ni requisitos. Abandonar el país y punto.

Un periodista preguntó si eso incluía también el viaje a Berlín Oeste, en la República Federal de Alemania (la capitalista). La pregunta era muy pertinente porque Berlín estaba dividida entre Este y Oeste por el ultravigilado Muro de Berlín. Gunter respondió dubitativamente que sí, que aplicaba también a Berlín Oeste.

- ¿Cuándo entra eso en vigor? -preguntó un periodista.
Schabowski, incómodo y mirando nerviosamente el borrador de trabajo, dio una respuesta que no solo causó gran revuelo en la sala sino que además cambió el mapa político de Europa y prácticamente dio por finalizado el siglo veinte:
- Eso entra en vigor, de acuerdo con mis informaciones, ahora mismo, de inmediato.

La noticia dio la vuelta al mundo a toda velocidad. Horas después, una multitud de ciudadanos de Berlín Este, alentados por la información, se congregaron junto al Muro de Berlín hasta que los guardias fronterizos abrieron las puertas. Pasaron con gran entusiasmo hacia Berlín Oeste y muchos trajeron picos y comenzaron a derribar manualmente el muro.

Había caído el Muro de Berlín.

No fue por la rueda de prensa, claro. Las causas fueron múltiples y más complejas y de más largo aliento. Pero las cosas sucedieron como sucedieron, y tuvieron el tipo de consecuencias que tuvieron, en gran medida por el enorme error comunicacional de Gunter.

Imagínate.
Enfrentar a los periodistas sin haber leído previamente un documento clave.
Improvisar para salir del paso.
Dejarse ganar por los nervios.
Decir que algo que aparece en un borrador de trabajo es una decisión tomada.
Afirmar el ámbito de vigencia de una resolución que en realidad no está vigente aún.
Y decir que todo entra en vigor de inmediato, ya mismo.

La cabeza le jugó una mala pasada al pobre Gunter. Casi podría decirte que derribó el Muro de Berlín con su cabeza. Aunque habría caído de todos modos, eso sin dudas. De otra manera y a otro ritmo, seguramente.

La historia es absolutamente verídica. Y muy instructiva, por cierto.
En el fondo, se trata de psicopolítica.
Como también se trata de psicopolítica la misma construcción del muro.
Como así también muchas cosas que estás viendo hoy mismo en la televisión y en las redes antisociales.

Es posible que no te interese la psicopolítica.
Pero si te interesa, mira esta propuesta:

https://danieleskibel.com/psicopolitica/

Daniel Eskibel

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